

“Lo da todo y vive en la pobreza. No será él quien haga amigos para avanzar y aumentar sus ingresos. Está muerto ante todo eso. Practica esta pobreza en su casa, en su vivir, en sus muebles, en su servicio. Pues no tiene sino un jardinero que presta a los pobres cuando les hace falta.”
María de la Encarnación, 1660
“Es ciertamente el hombre más austero y el menos apegado a los bienes de este mundo. Lo da todo y vive en la pobreza, y podemos verdaderamente decir que tiene el espíritu de la pobreza.”
María de la Encarnación
“Levantarse todos los días a las tres de la mañana a pesar del rigor del clima, pasar todos los días varias horas ante el Santo Sacramento…, era la manera en que este primer obispo descansaba de las fatigas que su celo le procuraba.”
M. de La Colombière, Oración fúnebre, 6 de junio de 1708
“En lo más crudo del invierno, encuentra a un niño con los pies descalzos y el resto del cuerpo mal cubierto. Lleva a ese niño a su casa, le lava los pies, no se contenta con darle calcetines y un abrigo, le busca y le hace un paquete con sus harapos.”
M. de La Colombière, Oración fúnebre, 6 de junio de 1708
“Cuando se trataba de comprar ropa y abrigo para donar a los pobres, dar cien, doscientos y trescientos escudos no le costaba más trabajo que darles un alfiler. Su Grandeza se regocijaba cuando hacía gastos para los pobres.”
Hubert Houssart 1708
“Apenas hubo llegado de Francia, apenas hubo desembarcado, acudió al socorro de los pobres del hospital. Ninguna súplica, ninguna consideración, le impidió hospedarse en un rincón de la sala, ayudarles todos los días a hacer sus camas, a dar a los enfermos los servicios más abyectos.”
Oración fúnebre 1708
“Es posible que haya muerto este hombre a quien era tal placer ver vivir y cuyo recuerdo no morirá jamás.”
Oración fúnebre, 9 de mayo de 1708

